“Llegaste cuando yo ya no esperaba nada, le diste un sentido diferente a mis días; era tanto el miedo que sentía, tantas heridas aún sangrando, y con paciencia y cariño ese dolor fue aminorando, me dejé querer, me dejé apapachar, te me hiciste necesario, indispensable diría yo…Craso error el mío; lo primero que tuve que tener claro es que en esta vida nadie le pertenece a nadie, lo que debemos hacer (y eso lo aprendí de ti ) es disfrutar el aquí y ahora. Disfruté tanto cada charla hasta la madrugada, cada broma, cada frase, cada canción, cada beso. Eres libre, y puedes ”presumir” que curaste un alma herida: la mía, y me cambiaste la forma de ver la vida.”
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