Ella acostada en mi estomago, casi en
mi pecho, yo mirándola, acariciándola, viendo cada detalle de su
precioso rostro.
Partiré por su pelo. Su pelo, oh, es
tan suave, tan claro, liso, mis dedos se pierden siempre en él.
Sus ojos. Cansados, tristes, tan parecidos al color de su cabello, hermosos.
Sus labios. Rosados, delgados, al
verlos me dan unas ganas de besarlos, de rozarlos contra los míos.
Su nariz. Pequeña, un poco ancha, pero
preciosa.
Todo en ella es perfecto para mí,
estoy enamorada de sus defectos.
Su piel es suave y blanca como el
algodón, su cuerpo es delgado y débil como una pluma, sus ojos son
profundos como el mar. Sus manos siempre heladas como un hielo.
Me gusta usar figuras literarias clichés.
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