lunes, 20 de mayo de 2013

estaba yo acostada en sus piernas, nos mirabamos. Sus dedos estaban perdidos en mi cabello.
Se acercó a mí y sus labios rozaron los mios. No lo podía creer, ella, la persona que tanto anhelaba, que tanto deseaba, que tanto idolatraba me había besado. Esos segundos parecieron horas para mí.

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