¡No puedo sacarte de mi mente! Todo el día tu recuerdo se cuela entre mis tontos pensamientos. Esas dos palabras suenan como un constante eco, las escucho, me duele el pecho y pienso:
Quizá sea de emoción, o tal vez, de miedo.
¡tengo que olvidarte! ¡Yo no soy buena! ¡No quiero dañarte! todo era tan fácil antes.
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