sábado, 13 de julio de 2013

“Al mismo tiempo comprendí que la base de su pesimismo no era el desprecio del mundo, sino el desprecio de sí propio, pues si bien hablaba sin miramientos y con un estilo demoledor de instituciones y personas, nunca se excluía a sí, siempre era él mismo el primero contra el que dirigía sus flechas, era él mismo el primero a quien odiaba y negaba.”

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