Tristeza y yo somos muy buenas amigas, demasiado diría yo. Ella me acompaña a todas partes, siempre esta conmigo. A veces en el colegio o cuando estoy con amigos trato de dejarla de lado y me aferro a alegría; cuando llego a casa, y alegría se va ¿quién se queda conmigo? ¡¡Tristeza!! He aprendido a convivir con ella. Antes la odiaba y ahora es mi mejor amiga ¡como cambian las cosas!
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